Sobre las mansiones de piedra, las catedrales, los muros de adobe y bloques de cemento y los techos de hojalata de las afueras de Potosí, se alza el Cerro Rico. El Cerro Rico alberga vetas de plata tan ricas que se siguen extrayendo 500 años después de su descubrimiento.
Descubra lo poco que han cambiado los métodos de extracción desde entonces en una visita a la mina. Tras comprar hojas de coca y otros obsequios para los mineros en el mercado, le proporcionarán un casco, una linterna y un mono de trabajo. Luego, descenderá por los sinuosos pasadizos, similares a hormigueros, hasta donde los mineros trabajan las paredes de piedra con sus picos. Si se siente inspirado, puede dejar una ofrenda para la estatua del Tío, dios del inframundo y las minas, a quien los mineros rezan por seguridad y buena fortuna.
Por la tarde, realizará el pintoresco traslado de cuatro horas a Tupiza, punto de partida para emocionantes excursiones a las tierras salvajes y remotas del Sur de Lípez.