Pastel, galletas, croissants y capuchino son la mejor manera de empezar el día en Roma. Tu coordinador de viaje te ofrece una extraordinaria selección de excursiones, incluyendo el Coliseo, la gran arena de gladiadores de Roma, considerada la principal atracción turística de Italia. Este vasto anfiteatro con capacidad para 50.000 personas fue originalmente el escenario principal de los juegos de gladiadores, quienes luchaban contra animales salvajes o entre sí. También puedes visitar Tívoli, el lugar de veraneo predilecto de los antiguos romanos y los ricos del Renacimiento. Alberga dos sitios declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO: Villa Adriana, la extensa propiedad del emperador Adriano, y Villa d'Este, del siglo XVI, un glorioso refugio famoso por sus jardines paisajísticos y sus suntuosas fuentes. Si lo prefieres, también puedes explorar Nápoles, hogar de dos palacios reales, tres castillos y un sinfín de ruinas que albergan algunas de las obras de arte y frescos más conmovedores del cristianismo. Para culminar el día, puedes participar en una clase de cocina y aprender a preparar platos románicos.